Creo que el periodismo más genuino es aquel que, a la manera de Addison, Steele o Defoe, se dedica a solucionar los problemas de la sociedad, es decir, a hacer esta mejor y más justa y, por lo tanto, feliz. En mi opinión, tradicionalmente este tipo de periodismo ha tenido un marco nacional pero ahora, debido a diversos factores, ha adquirido también una dimensión mundial. Básicamente, podemos viajar a donde queramos e intentar contar y ayudar a solucionar los males de donde hayamos recalado. Sin embargo, en multitud de casos, éstos hacen palidecer a los de la Europa de los siglos XIX y XX ya que la opresión a la que se ven sometidos los desfavorecidos va más allá de la elegancia de la burguesía oligárquica nacional de antaño. Ahora, en la mayoría de países en desarrollo, deseado o no por sus gobernantes, a este yugo autóctono –cuya corrupción es bestial- se une el de la economía internacional. Juntos conforman ejércitos y policías nutridos por poblaciones en franca crisis de identidad, lo que, además de una tecnología mucho más efectiva, les hace aumentar su brutalidad. Finalmente, tenemos los intereses del crimen organizado, cuyo poder coercitivo es tremendo y, en el peor de los casos, su variante de los señores de la guerra. En definitiva, el camino de estas sociedades hacia su dignidad es más difícil y el riesgo que los periodistas corremos al contarlo y ayudar a que lo recorran, mucho mayor.
En estos países llenos de luchadores –en ningún caso pobrecitos-, en donde matar queda impune -en El Salvador o Guatemala, por ejemplo, quedan sin resolver más del 95 % de los asesinatos- se bate lo más valiente de la profesión periodística. A veces, sobre todo los periodistas nacionales, son derrotados y mueren.domingo, 31 de enero de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
Defender lo que es de todos
La polarización mediática está perjudicando al periodismo en España, muchos medios permiten desplantes e irregularidades en ruedas de prensa y entrevistas por parte de los políticos por el mero hecho de que su línea editorial es acorde con las políticas del partido al que el político pertenece.
Creemos que independientemente de la línea editorial de un medio, este no debe permitir estas actitudes, debe ser crítico con las mismas y no convertirse en correa de transmisión de un periodismo de declaraciones vacío en contenido.
La vida loca
El fotógrafo hispano-francés Christian Poveda fue asesinado el 2 de septiembre en los suburbios de San Salvador. Meses antes había terminado de rodar, 'La vida loca', un documental en el que retrata el día a día de la mara salvadoreña '18'. Aunque es una cinta "dura" Poveda trata con "cariño" a los personajes que retrata él mismo con su cámara, e incluso a algunos de ellos los muestra intentando reinsertarse en la sociedad trabajando en una panadería comunitaria bajo la supervisión de la asociación 'Homies Unidos'. Poveda pacto con las Maras que lo dejaran rodar sin condiciones.
El documental refleja el lenguaje propio de estas pandillas, Poveda bucea con su cámara entre tatuajes, códigos de honor y gritos de desesperación para mostrarnos la realidad de un entorno empobrecido en el que los jóvenes disponen de mínimas esperanzas de progreso.
La pandilla 18, retratada en el documental, y la Mara Salvatrucha, viven una guerra sin cuartel, no e n vano algunos de los jóvenes protagonistas del documental fueron asesinados en el transcurso del rodaje.
sábado, 23 de enero de 2010
¿Mueren los blogs?

El cemento ideológico

La vida loca
La Vida Loca, documental que recoge la convivencia del periodista Cristian Poveda durante 16 meses con miembros de la pandilla Mara 18. Poveda periodista con experiencia profesional en conflictos armados se instaló en El Salvador y fruto de ello consiguió crear puentes de comunicación con las pandillas salvadoreñas lo que le facilitó acceso a lugares donde ningún otro periodista había podido acceder.
El rodaje tuvo lugar en la comunidad de La Campanera ubicada en la zona centro de San Salvador. Poveda va mucho más allá de mostrar las atrocidades cometidas por pandilleros en este pequeño país, enseña la vida de estos jóvenes más allá de la delincuencia mostrando el ser humano detrás del pandillero. Entender que mueve a estos jóvenes a formar parte de estas Maras es el objetivo del documental, porque para solucionar un problema el primer paso es entenderlo, conocer sus causas y de esta manera buscar una salida eficiente.
Poveda intenta contestar mediante su documental la siguiente pregunta, “¿Que es la vida para un pandillero?”. No es sólo la sucesión de delitos, consumo de drogas etc.… Los pandilleros respetan unas normas internas y cualquier error se paga muy caro, además tienen un fuerte sentimiento de comunidad que les ayuda a luchar contra la pobreza y el desarraigo social. En esta división de “nosotros contra todos” encuentran la estabilidad social que el Estado no les proporciona.
Poveda carga contra las instituciones de El Salvador, en la cinta se puede observar la frialdad, la desgana con la que políticos, jueces y policías tratan a estos jóvenes pandilleros. Lejos de intentar solucionar el problema las instituciones de este país lo utilizan en un afán propagandístico muestra de lo eficiente y duro que es el gobierno con estos delincuentes. Las condiciones de vida no son justificación para la consecución de un asesinato pero estas no son en absoluto entendidas por los funcionarios del gobierno, Poveda nos enseña esta cuestión cuando la juez no puede entender que el joven al que sanciona no puede dejar la 18 por dos cuestiones, no tiene a donde ir y sin protección moriría en el intento de abandonar la banda. El joven calla y en silencio observa como los que pretenden ayudarle le vuelven a enviar a un correccional por el mero hecho de vivir en un lugar deprimido en donde no ser miembro de una pandilla es sinónimo de total desprotección.
No seriamos capaces de entender esta compleja realidad si no fuera por documentales tan profesionales como el que le costo la vida a este periodista.