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domingo, 31 de enero de 2010

Vida loca - Javier Romagosa Morán

Creo que el periodismo más genuino es aquel que, a la manera de Addison, Steele o Defoe, se dedica a solucionar los problemas de la sociedad, es decir, a hacer esta mejor y más justa y, por lo tanto, feliz. En mi opinión, tradicionalmente este tipo de periodismo ha tenido un marco nacional pero ahora, debido a diversos factores, ha adquirido también una dimensión mundial. Básicamente, podemos viajar a donde queramos e intentar contar y ayudar a solucionar los males de donde hayamos recalado. Sin embargo, en multitud de casos, éstos hacen palidecer a los de la Europa de los siglos XIX y XX ya que la opresión a la que se ven sometidos los desfavorecidos va más allá de la elegancia de la burguesía oligárquica nacional de antaño. Ahora, en la mayoría de países en desarrollo, deseado o no por sus gobernantes, a este yugo autóctono –cuya corrupción es bestial- se une el de la economía internacional. Juntos conforman ejércitos y policías nutridos por poblaciones en franca crisis de identidad, lo que, además de una tecnología mucho más efectiva, les hace aumentar su brutalidad. Finalmente, tenemos los intereses del crimen organizado, cuyo poder coercitivo es tremendo y, en el peor de los casos, su variante de los señores de la guerra. En definitiva, el camino de estas sociedades hacia su dignidad es más difícil y el riesgo que los periodistas corremos al contarlo y ayudar a que lo recorran, mucho mayor.

En estos países llenos de luchadores –en ningún caso pobrecitos-, en donde matar queda impune -en El Salvador o Guatemala, por ejemplo, quedan sin resolver más del 95 % de los asesinatos- se bate lo más valiente de la profesión periodística. A veces, sobre todo los periodistas nacionales, son derrotados y mueren.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Bienvenidos


La información en los medios de comunicación actuales sufre una crisis de credibilidad, cada día hay más confusión. El publico no termina de situar donde se encuentra la información y donde esta da paso a la opinión interesada del medio o a la influencia del poder político o económico.
Los medios sufren de mimetismo, dispuestos a cubrir un acontecimiento por el mero hecho de que otros medios también lo están haciendo. Este miedo de los medios a quedarse fuera del juego va creando un top de noticias que se repite en todos los informativos de radio, televisión y también en la prensa. A su vez este top informativo desplaza y hace desaparecer informaciones más relevantes para la sociedad. En otro nivel encontramos que la superabundancia de información actual impide su correcta asimilación y oculta bajo el velo de la inmediatez cuestiones muy importantes. La información se ha convertido en una mercancía, por tanto cada vez está mas lejos de su función primigenia, ser un servicio publico. Hace una década la hiperemotividad estaba encuadrada en los espacios mediáticos de peor calidad. pero actualmente esta ha contaminado la información convirtiendo el factor emoción en un hecho noticiable por encima en muchas ocasiones de la propia información.
En la nueva forma de informar predomina la instantaneidad sobre la reflexión y el “poder ver” en vez del “pensar sobre”. Este tratamiento de la información lleva a numerosas incoherencias y errores generando una información incompleta, descontextualizada y abstracta que no es la correcta para informarse con la calidad que una democracia necesita. En un mundo cada vez más complejo los medios se están empeñando en hacer la información cada vez más simple.

Ante esta situación los periodistas tenemos el deber de ser punta de lanza en la critica hacia los medios, solo siendo críticos tendremos la oportunidad como ciudadanos y profesionales de exigir una mejora en el tratamiento de la información que a su vez mejore nuestra sociedad. Entender los medios, su funcionamiento, sus peculariedades, sus acciones, sus movimientos es básico para comprender la información que recibimos. La mejor manera de realizar esta reflexión es reflejando los fallos e incoherencias de los medios de comunicación así como sus falsedades. Pero quedarnos solo en la denuncia seria insuficiente, por este motivo trataremos de aportar posibles acciones para mejorar la calidad de los contenidos. Dicho esto comencemos por ser críticos.